Durante estos meses, he estado trabajando de becario en una empresa, Treelogic dedicada a las nuevas tecnologías, especialmente Internet. Lo curioso es que estuve (aún estoy) en el departamento de robótica. En este tiempo he aprendido bastantes cosas, y ya va siendo hora de que comparta una parte de ese conocimiento con vosotros, lectores. No voy a desvelar detalles concretos sobre los robots que tiene la empresa, si no unas nociones generales sobre la robótica, posiblemente una de las ramas de la ciencia más distorsionadas por el cine y la literatura.
¿Qué es un robot?
¿Wall-e es un robot? Naturalmente. ¿Terminator es un robot? Sí. Con un pequeño detalle: No existen. La ciencia-ficción nos tiene acostumbrados a robots humanoides, con sentimientos y frustraciones, o bien asesinos perfectamente programados para destruir la raza humana.
La realidad es bien distinta. Los robots ya están entre nosotros. No esperéis que vuestro mejor amigo o vuestro profesor sea un robot, la cosa no va por ahí. Los brazos robóticos que se emplean en las cadenas de montaje de las fábricas de automóviles, son robots industriales. Los juguetes inteligentes, como el dinosaurio robótico, o el “Robo Sapiens”, también son robots. Una prótesis electrónica, también se puede considerar un robot.
Hay una gran discrepancia entre lo que es un robot y lo que no. En su origen, la palabra viene del checo “robota“, que significa siervo, esclavo. Proviene, naturalmente, de un relato de ciencia-ficción. En lo que todos están de acuerdo, es que un robot debe ser un dispositivo mecánico o electrónico, gobernado por un “cerebro” también electrónico. Así, por ejemplo, los mal llamados “robots” desarticuladores de bombas, no lo son, ya que están controlados a distancia por humanos. El piloto automático de un avión, en cambio, tiene más de robot, ya que ajusta ciertos parámetros del avión en función de los datos que recibe de unos sensores. Vale, esos parámetros son la inclinación de los alerones, la potencia de los motores, etc. Tal vez nos parecería más un robot si esos parámetros fuesen la inclinación de la cabeza, el movimiento de unas piernas, etc. Pero el concepto es exactamente el mismo. Un robot es un dispositivo electrónico que efectúa acciones de forma autónoma, sin ayuda del ser humano.
Algunas personas (en realidad la mayoría de los lectores de Ciencia Ficción, también algunos expertos en la materia) consideran “robot” solamente a aquellos artefactos que tienen actuadores físicos. Es decir, C3PO es un robot, pero Skynet (el programa que se hizo con el control del mundo en Terminator) no lo sería. Skynet cumpliría todos los demás requisitos para ser considerado robot: funcionamiento y pensamiento autónomo, totalmente electrónico, etc. No considerar robots a este tipo de programas informáticos, a mi modo de ver, es como no considerar al gran Stephen Hawking un ser humano (mil perdones por la comparación, no se me ocurría otra menos ofensiva). Un ejemplo un poco más real que Skynet, son los virus informaticos, que se autopropagan, o los bots de Internet, que buscan “cosas” en Internet de forma autónoma (normalmente e-mails, para enviarles Spam).
¿Qué creemos que es un robot?
Lo que nos ha enseñado la ciencia-ficción es que los robots son antropomorfos. Es decir, que su estructura es similar a la humana, y cuando más avanzados sean, más costará distinguirlos de un ser humano (véase El Hombre Bicentenario, o Blade Runner). Los robots pueden pensar por sí mismos, y existe una posibilidad de que se revelen contra sus amos o sus creadores. También está el tema de las tres Leyes de la robótica, que todo robot debe cumplir… podría hablar todo el día sobre robótica en la ciencia-ficción, pero no son más que cuentos. Me centraré en el mundo real.
¿Qué NO es un robot?
Una confusión muy frecuente es llamar robots a objetos que no lo son. Por ejemplo, el “Inspector Gadget“, no es un robot, es un cyborg, exáctamente igual que el mal llamado Robocop. Un cyborg es una especie de híbrido entre humano y artefacto mecánico. Su cerebro es humano, pero su cuerpo, en mayor o menor medida, ha sido reemplazado por partes mecánicas o electrónicas, ya sea porque su cuerpo original resultó destrozado por un accidente, o porque esas piezas mecánicas le aportan mucha más fuerza, destreza o agilidad. En la actualidad no existen este tipo de híbridos, ya que la tecnología aún no ha podido imitar correctamente el funcionamiento de nuestros órganos vitales (una máquina de diálisis, que imita el funcionamiento de un riñón, ocupa tanto como una nevera). Sin embargo, hemos llegado a un paso anterior: los hombres biónicos. Se llama así a los hombres (o mujeres) que debido a un accidente han perdido una parte de su cuerpo y la han reemplazado por un miembro mecánico, que responde correctamente a los impulsos eléctricos de su cerebro, tal y como lo haría su miembro real. Como ya dije, la tecnología aún no puede reemplazar órganos internos, así que los ejemplos de partes biónicas que existen actualmente, son extremidades (brazos, manos, piernas).
La robótica en la actualidad
Hasta hace unos años, la robótica se ha restringido a investigaciones, brazos robóticos industriales, y pequeños juguetes cada vez más sofisticados. Sin embargo, en el presente y en el futuro próximo, la robótica se está ganando un hueco en nuestra sociedad: prótesis biónicas (aunque no son estrictamente robots), prototipos de azafatas robóticas (cada año aparecen 2 ó 3 en las noticias), etc. La ciencia-ficción nos ha generado un rechazo hacia los robots, algunos los ven como amenazas, y tienen parte de razón. Un robot industrial no cobra, no se coje vacaciones y es más eficiente que un ser humano en tareas repetitivas. No sé hasta qué punto este rechazo podrá frenar el progreso. Tampoco tengo una opinión formada sobre el uso de robots para reemplazar a trabajadores humanos, ya que por una parte me apasiona la tecnología, pero por otra, bastante mal están las cosas como para que además se reemplace a los trabajadores que quedan activos por máquinas.
Las entrañas de un robot
En la Ciencia-ficción, un robot suele tener un recubrimiento metálico brillante, o bien uno que imita la piel humana (o bueno… la piel de Schwarzenegger). Por dentro suele ser una maraña de cables, o lucecitas brillantes que se encienden y se apagan. En la realidad, los robots se componen de 3 partes fundamentales:
- Actuadores: elementos, normalmente mecánicos, que permiten al robot ejercer su función. Por ejemplo, motores, altavoces, una pantalla… Son el equivalente a los músculos humanos, por hacer una analogía.
- Sensores: Elementos que permiten al robot percibir el entorno. Por ejemplo, cámaras, sensores de presión, de inclinación (acelerómetros), de luz, de proximidad (ultrasónicos), de inclinación (giróscopos), etc. Son el equivalente a los sentidos humanos.
- CPU: Puede ser un simple ordenador con un programa especial, o un microchip. Procesa los datos recibidos por los sensores, y acciona los actuadores en consecuencia. Está bastante claro, pero el equivalente humano es el cerebro.
Por supuesto, todas esas partes pueden estar recubiertas con piel sintética, o con una brillante lámina metálica, para que así parezca más futurista. Sin embargo, ni ahora ni en un futuro cercano, los robots podrán emular el comportamiento humano, fuera de unos patrones concretos muy limitados.
Siempre que escribo un artículo largo, dedico una última sección a hablar sobre el futuro. En este caso, no sé qué decir, así que no diré nada (sería estupendo que todos se comportaran así, ¿no?).
Sin duda, este tema puede dar mucho más de sí. Si queréis más artículos de robótica, sólo tenéis que pedírmelo en los comentarios. Sí, podéis escribir comentarios, no os va a pasar nada ^^.

















